
Las pirámides de Güímar: lo que se sabe y lo que sigue siendo un misterio
En la costa este de Tenerife, en el Valle de Güímar, se levantan unas construcciones escalonadas de piedra volcánica negra. La gente del lugar y el propio parque las llaman «pirámides», y desde hace décadas se discute qué son en realidad: templos antiguos, como pensaba el investigador noruego Thor Heyerdahl, o los majanos de una finca agrícola del siglo XIX. La buena noticia es que hoy hay bastantes mediciones y resultados de excavación sobre el tema. La mejor noticia es que una pregunta sigue abierta, y es la más interesante.
Qué son estas pirámides
Hoy el parque muestra seis pirámides escalonadas, orientadas astronómicamente, con sus piedras cuidadosamente talladas y sus peldaños. Los arqueólogos de la Universidad de La Laguna (ULL) describieron en el lugar llamado Chacona dos grupos de majanos en dos lomas, uno de dos y otro de cuatro, y uno más en la hondonada. El terreno se asienta sobre las lavas del Volcán de Eslora.
La literatura especializada los llama «morras»: el campesino retiraba la piedra de los campos y la amontonaba en las zonas rocosas e improductivas. La morra suele ser escalonada, más cuidada y más alta que un simple montón de piedras, y según los arqueólogos hoy algunos la llaman pirámide por su aspecto, porque se le atribuye un significado mágico-religioso o porque atrae turistas. Hay construcciones parecidas en otras islas: en La Palma, las mejores están en El Paso.
Heyerdahl y la teoría del templo
Thor Heyerdahl, que en 1947 quiso demostrar con la balsa Kon-Tiki que la Polinesia pudo poblarse también desde Sudamérica, empezó a ocuparse de las pirámides de Güímar en 1990. Pensaba que eran templos de culto al sol, huellas de civilizaciones antiguas anteriores al descubrimiento de América, con un significado ceremonial y religioso. Sin embargo, nunca llegó a determinar ni su edad ni quién las construyó. En 1994 se instaló en Tenerife, y en 1998 fundó el parque para proteger las pirámides de un plan urbanístico. Murió el 18 de abril de 2002 en Colla Micheri, Italia.
Qué encontró la excavación
En noviembre de 1990 fue el propio Heyerdahl quien buscó a los arqueólogos de la Universidad de La Laguna para una investigación conjunta. Dos técnicos del Museo Kon-Tiki de Oslo examinaron el subsuelo con georradar: dentro de los majanos no encontraron ninguna cavidad. Los arqueólogos excavaron en ocho cortes de 25 metros cuadrados cada uno, y esto es lo que hallaron:
Un precinto oficial de 1848 en uno de los estratos, es decir, un objeto con fecha exacta.
Las dos pirámides principales se levantaron sobre ese estrato, no sobre la roca madre.
Bajo una de las pirámides, sobre la roca, había una olla de un alfar de San Andrés.
Ni un solo fragmento de cerámica prehistórica, ni ninguno que pueda datarse con certeza antes del siglo XIX.
En el siglo XVI, fray Alonso de Espinosa conversó con viejos guanches en el Valle de Güímar, y no menciona estas construcciones. La conclusión de los arqueólogos: los majanos se construyeron en el siglo XIX, y la finca se describe por primera vez en 1865. La escritura de compraventa de 1854 todavía no menciona las estructuras; un documento posterior, sí. Los investigadores añaden que eso no les quita valor a las pirámides: son monumentos de gran valor etnográfico.
Según los arqueólogos, por cierto, Heyerdahl rompió el acuerdo común cuando, en plena investigación, habló en público de una función ceremonial. Para el grupo de arqueoastronomía del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), los majanos forman parte de una finca agrícola de mediados del siglo XIX, quizá dedicada a la cochinilla. De la edad de oro canaria de la cochinilla hablamos en nuestro artículo sobre Lanzarote.
El misterio que queda: el solsticio
Aquí llega el giro. En junio de 1991, el IAC confirmó que el conjunto principal mira a la «doble puesta de sol» del solsticio de verano y a la salida del sol del solsticio de invierno. La doble puesta significa que el sol se oculta tras la cumbre de una montaña, reaparece brevemente y luego desaparece del todo. Fue el primer trabajo del grupo de arqueoastronomía del IAC, que además planteó que los constructores usaron como unidad de medida la vara castellana.
Si las pirámides son simples majanos agrícolas, la orientación a los solsticios no debería estar ahí. El Diario de Avisos lo resumió así: ese es el «cabo suelto». Según la sección de divulgación científica de la Universidad de La Laguna, la orientación astronómica es incontestable, pero por sí sola no hace más antigua una construcción.
En 2005, Aparicio y Esteban, investigadores del IAC y de la ULL, reunieron las evidencias en «Las Pirámides de Güímar: mito y realidad». La historia de la finca ofrece una posible explicación: es un hecho documentado que su propietario, Antonio Díaz Flores, dueño de los terrenos desde 1854, era masón. Que eso tenga que ver con la orientación es una hipótesis, no un resultado, y la propuesta no cambia ni la fecha ni la función. Tampoco hay pleno acuerdo sobre la precisión de la orientación: según el matemático J. Barrios García, el muro apunta dos grados más al este, hacia el Volcán de la Arena.
Qué hay debajo de las pirámides
Hay algo que sí es antiguo. Bajo la Pirámide 1 corre un tubo volcánico, la Cueva Chacona, y según el parque guarda restos guanches datados por carbono 14 entre los años 680 y 1020. Según los arqueólogos, la cueva es un yacimiento aborigen, aunque su boca fue muy alterada en época histórica. Una diferencia importante: esa fecha corresponde a la cueva, no a las pirámides. Sobre los guanches en general escribimos aquí: Los guanches, los aborígenes de Canarias.
Qué puedes ver en el parque
El Parque Etnográfico Pirámides de Güímar es también jardín botánico desde 2017. Además de las pirámides, te esperan:
El museo Casa Chacona, en un edificio del siglo XIX, presenta la teoría de Heyerdahl sobre los contactos entre civilizaciones antiguas, y también cómo se ve la salida del sol desde la Pirámide 2 en el solsticio de invierno.
La sala de Expediciones, con réplicas de la Kon-Tiki (1947), la Ra II (1970) y la Tigris (1977/78); en la Plaza Laurel se alza además una réplica a gran escala de la Ra II, construida por aymaras.
El Jardín Venenoso, con más de 70 especies de plantas venenosas en 1.500 metros cuadrados, el único de este tipo en Canarias según el parque.
El Jardín Sostenible, creado junto con la Universidad de La Laguna, recrea el curso de agua de un barranco canario, y la Ruta Volcánica, al aire libre, explica la formación geológica de las islas.
Hay audioguías en español, inglés, alemán, italiano, francés, noruego y ruso. Conviene llevar calzado cómodo, crema solar y gorra, y puedes entrar con tu mascota (una por adulto). Consulta los precios y el horario en la web oficial del parque.
Cuándo ir
Cada año, el parque organiza un evento en torno al solsticio de verano, y anuncia la fecha y el aforo en junio en sus redes sociales. Si quieres pasar allí el solsticio de invierno, este año cae el 21 de diciembre. También es un buen plan para un día de lluvia: lo recomendamos en qué hacer en Tenerife cuando llueve, y merece la pena venir con niños: Qué hacer en Tenerife con niños.
Cómo llegar y qué más ver por la zona
En coche: por la autopista TF-1, salida 22. El parque tiene aparcamiento propio en la entrada principal y en la zona norte.
En guagua: desde Santa Cruz hay líneas directas a Güímar; desde el sur, con transbordo en la parada de Güímar. Los horarios y números de línea actualizados están en la web de TITSA.
Por la zona: la Reserva Natural Especial del Malpaís de Güímar, en la costa, tiene un cono volcánico de 276 metros de altura y coladas de no más de 10.000 años, uno de los mejores cardonales-tabaibales de Canarias (cardón y tabaiba son dos euforbias canarias) y más de un centenar de especies de flora. Solo puedes caminar por los senderos señalizados, y no recojas piedras ni hagas torres con ellas. La playa del Puertito de Güímar es de callaos y arena negra, en pleno centro del pueblo costero. Güímar tiene dos mercadillos del agricultor; sus días los reunimos en nuestro artículo sobre los mercadillos de Tenerife, y la ficha del central está aquí: el mercadillo de la Plaza de San Pedro.
Si vienes desde Santa Cruz, te queda de camino Candelaria, con la Basílica de la Virgen de Candelaria. Si te interesa el pasado guanche del valle, nuestro artículo El mapa invisible de Tenerife: los nueve menceyatos también cuenta la historia del reino de Güímar.
Fuentes: Jiménez Gómez, M. C. y Navarro Mederos, J. F.: la excavación de Chacona (Universidad de La Laguna, 1996, publicada en 1998, revistas.grancanaria.com); proyecto de arqueoastronomía del Instituto de Astrofísica de Canarias (research.iac.es); web oficial del Parque Etnográfico Pirámides de Güímar (piramidesdeguimar.es); Universidad de La Laguna, sección Ciencia ULL; Diario de Avisos; Gobierno de Canarias, BOC (Malpaís de Güímar); Biodiversidad Canarias (iNatura); Hola Islas Canarias; Turismo de Tenerife (webtenerife.com); TITSA.
Foto de portada (recortada): las pirámides de Güímar. Mike Peel (www.mikepeel.net), CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

