
Qué hacer en Tenerife con niños: planes para toda la familia
Viajar a Tenerife con niños es fácil, y esa es una de las mejores noticias que le puedes dar a una familia. La isla es grande pero cómoda, casi siempre hace buen tiempo, y en media hora de coche pasas de una playa de agua calmada a un bosque fresco o a un volcán con teleférico. El reto no es encontrar planes, sino elegir, porque con peques el día rinde distinto: se madruga, se para a comer y a dormir la siesta, y se agradece la sombra. Esta es una guía para armar días redondos, sin agobios y con margen para el imprevisto.
¿Sabías que? En las aguas del suroeste de Tenerife viven todo el año calderones tropicales y delfines mulares. No hace falta suerte para verlos: es una de las pocas zonas de Europa con cetáceos residentes, y a los niños les cambia la cara cuando aparece la primera aleta.
Parques de animales y de agua
Son la apuesta segura de cualquier familia. El Loro Parque, en Puerto de la Cruz, es mucho más que loros: pingüinos, orcas, un gran acuario y jardines enormes que dan para un día entero. En el sur, el Siam Park, en Costa Adeje, está considerado uno de los mejores parques acuáticos del mundo, con zonas de olas y piscinas suaves pensadas para los más pequeños, no solo toboganes de vértigo.
Si buscas algo más tranquilo, el Jungle Park combina un recorrido por la naturaleza con exhibiciones de aves rapaces, y el Monkey Park, cerca de Los Cristianos, es un pequeño zoo muy cercano donde los niños ven de cerca lémures, monos y tortugas. En Costa Adeje, el Aqualand suma toboganes suaves y una exhibición de delfines, otra forma de refrescar la mañana. Y si os apetece un plan al aire libre en el norte que no sea de pago, el Parque El Montillo, en La Matanza de Acentejo, es una maravilla de acceso gratuito con una de las mejores áreas de juegos infantiles de la isla; o un paseo entre los jardines y cascadas del Parque Taoro, en Puerto de la Cruz. Un consejo de local: compra las entradas online, que casi siempre sale más barato y te ahorra la cola, y ve a primera hora, cuando los animales están más activos y el calor todavía no aprieta.
Naturaleza y aventura
Tenerife da para mucho más que parques. Subir al Teide en el teleférico es una experiencia que los niños no olvidan: en ocho minutos pasas a 3.555 metros y el paisaje parece otro planeta. Eso sí, hay una norma de seguridad importante que conviene saber antes de ir: por el riesgo que supone la altura, el teleférico no permite subir a menores de 3 años ni a embarazadas. Ve con abrigo aunque abajo haga calor, reserva la subida con antelación y, con niños algo mayores, tómatelo con calma, porque el cambio de altura puede marear.
Para gastar energía, el Forestal Park, en el monte de La Esperanza, es un circuito de tirolinas y puentes entre pinos ideal para niños a partir de cierta edad. Y para los más pequeños, en el bosque de Anaga el Sendero de los Sentidos es un paseo corto, llano y muy fácil entre laurisilva, perfecto para un primer contacto con la naturaleza sin cansarlos. Y si os gusta el mar, una excursión para avistar ballenas y delfines desde Costa Adeje o Los Gigantes es de los planes que más ilusión hacen. Elige siempre un barco con el distintivo Barco Azul, la bandera que garantiza un avistamiento respetuoso con los animales.
Playas para ir con niños
No todas las playas son iguales con peques. Las mejores son las de agua calmada y con servicios cerca. En el sur, la Playa de las Vistas, en Los Cristianos, es de arena suave, poco oleaje y con socorristas; la Playa del Duque, en Costa Adeje, es tranquila y muy cuidada. En la capital, la Playa de las Teresitas tiene un dique que corta las olas y crea una piscina natural perfecta para los que empiezan a nadar.
Lleva siempre sombrilla, porque en muchas playas la sombra escasea, y recuerda que la arena negra volcánica se calienta muchísimo al sol: unas chanclas evitan más de un susto. Tienes todas las opciones, cala a cala, en nuestra guía de las mejores playas de Tenerife.
Si os apetece probar las famosas piscinas de roca de la isla, evitad los charcos salvajes y sin vigilancia, que con niños pueden ser peligrosos por los golpes de mar imprevistos. Mejor las piscinas naturales acondicionadas del noreste, como las de Bajamar o Punta del Hidalgo: tienen zonas de agua calma, servicios y socorristas, y son perfectas para sentir el Atlántico con seguridad.
Planes para un día revuelto
Aunque Tenerife presume de buen tiempo, algún día puede amanecer nublado, sobre todo en el norte. No pasa nada: hay planes bajo techo que encantan a los niños. El Museo de la Ciencia y el Cosmos, en La Laguna, es puro juego para tocar y experimentar, y las Pirámides de Güímar mezclan misterio, naturaleza y un guiño a la historia de la navegación que engancha a los más curiosos. Si quieres más ideas para esos días, las reunimos aparte en nuestra guía de qué hacer en Tenerife cuando llueve.
Consejos prácticos para viajar con niños
Madruga y descansa a mediodía. El sol de Tenerife aprieta de 12 a 16; aprovecha la mañana y la tarde, y guarda las horas centrales para comer y siesta.
Protección solar en serio, incluso en días nublados: la radiación aquí es alta durante todo el año.
El coche facilita mucho la vida con niños (sillas, carritos, bolsas), aunque la guagua conecta bien las zonas turísticas del sur.
Come sin miedo con peques: la cocina canaria es sencilla y les suele gustar; en qué ver en Tenerife tienes los imprescindibles para combinar visita y comida.
Y no intentes verlo todo: con niños, menos planes y más tiempo en cada uno siempre sale mejor.
Al final, lo que los niños recuerdan de Tenerife no suele ser el parque más caro, sino la primera vez que vieron un delfín, el frío raro de la cumbre en pleno verano o la tarde en la que la ola les tiró de culo y se rieron sin parar. La isla lo pone fácil. Solo hay que dejar sitio para el asombro.
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Fuentes:
Turismo de Tenerife: https://www.webtenerife.com
Volcán Teide (teleférico y accesos): https://www.volcanoteide.com





