
Fiestas y romerías en Canarias: en qué te has metido y qué hacer con ello
Una noche de agosto, en algún pueblo del interior. La calle principal está cortada, hay sillas frente a la iglesia y alguien prueba el sonido. Huele a carne a la brasa y a almendras garrapiñadas. En medio de la plaza hay una mesa larga que nadie ha reservado.
No sabes dónde te has metido, y no tienes ni idea de si puedes entrar.
Puedes. Eso es lo más importante que deberías llevarte de este artículo: la fiesta de pueblo canaria es pública, gratuita y no hace falta que te invite nadie. No hay entrada, no hay control, no existe eso de «esto es solo para los de aquí». Te acercas, te pides una cerveza en el ventorrillo y miras. Funciona igual en las ocho islas, de la más grande a la más pequeña.
Lo que sí es cierto: lo que ves como visitante es la capa de arriba.
Porque esto no es un festival. Un festival lo organiza alguien, lo anuncia y lo desmonta tres días después. Esto es el calendario propio del pueblo, y no se adapta a ti. En Arafo, en Tenerife, las fiestas empiezan a finales de julio y terminan el 1 de septiembre: más de un mes con día del deporte, gala infantil, procesión y varias noches de baile. En Teguise, en Lanzarote, hay algo cada día durante una semana, desde el taller de la tarde hasta el almuerzo compartido del domingo. Aparecer un fin de semana suelto es como abrir la puerta en mitad de una historia larga.
Aun así, merece la pena abrirla. Solo conviene saber por qué capítulo vas.
Cinco palabras y ya sabes qué está pasando
En los carteles y en las publicaciones de Facebook se repiten cinco o seis expresiones. Si las reconoces, sabes de un vistazo con qué te vas a encontrar y si esa noche te interesa.
Fiesta patronal: el santo del pueblo
Es el marco donde ocurre todo lo demás. Cada municipio y cada barrio tiene su patrón, y alrededor de su día se construye un programa entero. De ahí viene la duración: no es un día, son semanas, porque cada edad y cada grupo tiene su noche.
Lo que vas a ver: calles iluminadas, un escenario frente a la iglesia, un espectáculo distinto cada tarde. Lo que no vas a ver: una empresa organizadora. Esto lo levanta la comisión de fiestas, vecinos que trabajan en ello todo el año y que al final entregan la bandera a la comisión del año siguiente.
Si solo puedes pillar una noche, el fin de semana casi siempre está más cargado que un día entre semana.
Romería: por lo que merece la pena madrugar
Si tuvieras que elegir una sola cosa de esta lista, elige esta. La romería es una procesión en la que se saca al santo de la iglesia y se le acompaña por el pueblo. Delante y detrás van carretas engalanadas con músicos encima, y tras ellas cientos de personas vestidas de traje típico. En los pueblos grandes tiran de las carretas bueyes; en otros van a mano, con techo de paja o cintas de colores montadas encima.

Icod de los Vinos, mayo de 2023
Y ahora viene lo que no esperas: desde las carretas se reparte comida y vino. Gratis, también a quien está mirando desde la acera. Pan, queso, carne, a veces un vaso de vino, de mano en mano. No hace falta pertenecer a nada, basta con estar allí.
Es el momento en el que menos te sientes de fuera, y donde salen las mejores fotos. Las carretas van despacio y la cosa dura toda la tarde.
Lleva efectivo. En los ventorrillos, la cerveza y el bocadillo no siempre se pagan con tarjeta en los pueblos de medianías, y el cajero más cercano puede estar a diez kilómetros. Es el detalle que más noches estropea, y se resuelve con una parada antes de salir.
Otra cosa práctica: las romerías suelen salir por la tarde, y para entonces el pueblo está lleno. Si vas en coche, cuenta con aparcar a las afueras y entrar caminando.
En la costa hay otra versión. En los pueblos marineros la procesión no sube al monte, sino que se echa al agua: montan la imagen en una barca y salen del muelle con ella, seguidos por todos los barcos que el pueblo sea capaz de reunir. A eso se le llama romería marinera, y ver salir una flota entera tocando la bocina del puerto de un pueblo de cuarenta vecinos no se olvida.
Baile de magos: donde «mago» no es un ilusionista
Este es uno de los mejores regalos del español de Canarias. Aquí mago significa persona del campo, el que lleva el traje tradicional, y no tiene nada que ver con la magia. El baile de magos es, por tanto, un baile de traje: la gente sale a bailar vestida a la manera canaria, muchas veces familias enteras, de los abuelos a los niños.
Como visitante puedes entrar sin disfraz, nadie te va a mirar por eso. Pero cuando ves una plaza llena de esa ropa, entiendes que no es decorado: es el vestuario propio de la isla.
La música aquí es tradicional: timple, guitarra, coro. No es el baile de los éxitos del verano.
Verbena: el baile al aire libre de la noche
Este es el final ruidoso. La verbena es un baile al aire libre con música en directo, y la orquesta es una banda completa que se pasa la noche entera tocando versiones, latino y todo lo que sirva para bailar. Antes de medianoche no arranca de verdad, y dura hasta la madrugada.
Lo que hay que decir con honestidad: si duermes cerca, esto no es ambiente, es ruido hasta las tres. A cambio, si estás dentro, es la noche más alegre que te va a dar la isla, y la mitad del pueblo está allí con sus hijos. No es una discoteca, es un baile de pueblo donde desde los cinco años hasta los ochenta está todo el mundo despierto.
Carnaval: otra temporada, no es programa de verano
Este se sale de la lista, así que solo para que lo sepas: el carnaval no es en verano, sino en invierno, entre febrero y marzo, antes de que empiece la Cuaresma. Los dos grandes son el de Santa Cruz de Tenerife y el de Las Palmas de Gran Canaria, pero las ciudades pequeñas tienen el suyo, y las islas los celebran en fechas desplazadas, así que en un viaje largo puedes coger hasta dos.
Es decir: si vienes en verano no vas a ver carnaval. Lo que sí vas a ver son los cuatro anteriores.
> ¿Sabías que? La patrona de Canarias es la Virgen de Candelaria, y su basílica está en la costa este de Tenerife, en el municipio de Candelaria. A su fiesta de mediados de agosto mucha gente llega andando, cruzando el monte, saliendo de noche.
En qué se diferencian de verdad las islas
Las cinco palabras de arriba significan lo mismo en las ocho islas. Hay dos cosas, en cambio, en las que sí se diferencian, y las dos afectan a cuándo y adónde te conviene ir.
La primera: cada isla tiene su fiesta grande. En Gran Canaria, la Fiesta de la Rama de Agaete, donde se baja al mar con ramas verdes en la mano, bailando detrás de la banda. En Lanzarote, la Virgen de los Dolores, que la isla asocia a las erupciones del siglo XVIII. En Fuerteventura, la Virgen de la Peña, patrona de la isla, en un valle del interior. Y así, isla por isla.
Lo que sí está en todas: la Virgen del Carmen, en julio. Es la patrona de los marineros, así que se celebra prácticamente en cada pueblo costero de las ocho islas. Es el día en el que ves la versión marinera que contábamos antes, y es la mejor puerta de entrada para quien solo va a ver una fiesta canaria en su vida.
La segunda diferencia importa más, porque obliga a planificar: no todas las fiestas grandes son anuales.
El acontecimiento mayor de El Hierro, la Bajada de la Virgen de los Reyes, es cada cuatro años. La Bajada de la Virgen de las Nieves de La Palma es cada cinco, y la Danza de los Enanos que forma parte de ella es una institución en sí misma. En La Gomera, la bajada de Guadalupe también es quinquenal.
O sea, no son de las de «ya iré el verano que viene». Si te interesa alguna, mira primero en qué año cae y después compra el vuelo. En esas fechas el alojamiento de la isla se llena con meses de antelación, porque vuelven a casa los emigrados de medio mundo.
El ritmo del año: qué toca en cada momento
Si todavía estás decidiendo cuándo venir, esta parte te sirve.
Invierno, en carnavales: el carnaval. Entre febrero y marzo, antes de Cuaresma. Es lo más vistoso y a la vez lo más urbano: desfile de disfraces, baile nocturno en la calle y la mayor aglomeración del año.
Principio de verano: el Corpus y las alfombras. En esta fiesta móvil, varios municipios cubren sus calles con alfombras hechas de flores y de arena volcánica de colores. La Orotava es la más famosa: el cuadro grande frente al ayuntamiento se prepara durante días y desaparece bajo una sola procesión. Si hay que elegir una cosa del programa de principios de verano, es esta.
Julio: la fiesta del mar. Alrededor de la Virgen del Carmen, los pueblos de la costa van celebrando su día uno tras otro, con procesión en barco. Si te alojas cerca del mar, es muy probable que te toque una en el pueblo de al lado durante tus vacaciones.
Verano, sobre todo agosto: el mes de las fiestas patronales. Hay decenas de municipios celebrando a la vez, en las ocho islas, así que estés donde estés tienes una a media hora. A mediados de agosto, la fiesta de Candelaria mueve a todo el archipiélago.
Otoño: todavía no se acaba. En septiembre y octubre siguen las fiestas, solo que más espaciadas. A cambio hay menos gente y las noches son más suaves que en julio.
Una cosa que conviene tener en la cabeza: alrededor de las fiestas grandes del verano también se llenan los alojamientos, sobre todo en los pueblos pequeños. Si vas a organizar el viaje en torno a una fiesta concreta, reserva la cama antes que el programa.
Lo que el cartel no te cuenta
Esta parte la escribimos porque nos pasa todas las semanas, mientras llenamos nuestra agenda.
La hora que pone es la de empezar, no la de puntualidad. Si el concierto se anuncia a las ocho, rara vez suena la primera nota antes de las nueve. No es desorganización, es ritmo. En cambio, si hay procesión o misa, eso sale a su hora.
A veces falta en el cartel lo más importante: de qué pueblo se trata. Para los de allí es evidente y no hace falta ponerlo. Nosotros identificamos el sitio con frecuencia a partir de los patrocinadores y del texto que acompaña.
En los programas hay erratas. Pasa que un día aparece en dos sitios, o que el nombre del día no cuadra con la fecha. En ese caso, fíate de la fecha.
La fuente de verdad es la página del propio organizador. No la guía turística, sino el Facebook de la comisión de fiestas, porque los cambios salen ahí primero, muchas veces el mismo día. Si te juegas el día entero a un acto concreto, échale un vistazo antes de salir.
Lo que en cambio no podemos decirte, y es mejor decirlo también: cuánta gente habrá una noche concreta y si va a llover. En las islas, el tiempo de los pueblos altos del interior suele ser muy distinto del de la costa turística, y eso lo explicamos en la guía de los microclimas canarios. Aunque sea agosto, llévate algo de abrigo si subes a medianías.
Dónde ver lo que hay ahora mismo
Este artículo explica los tipos, porque los tipos se repiten año tras año. Las fechas no.
Por eso no hacemos aquí una lista de programas: en su lugar mantenemos la lista viva, con todas las fiestas, romerías y procesiones que vamos recogiendo de las ocho islas según las anuncian los organizadores.
Fiestas y romerías en Canarias. Esa lista se actualiza sola, así que también es actual el día que leas esto.
Si quieres mirar más ancho, en la agenda completa están además los conciertos, el deporte y los mercadillos. El mercadillo, por cierto, es buen plan para la mañana siguiente a una verbena.
Para no quedarte de pie mirando
No hay una etiqueta rígida, pero hay unas cuantas cosas que lo hacen todo más fácil.
Llega antes de la hora. No por el espectáculo, sino por el aparcamiento, y porque los preparativos son la mejor parte: los vecinos montando, las mesas poniéndose.
Come allí. La comida de las fiestas es muchas veces exactamente esa cocina casera que andas buscando. Si te gusta, escribimos aparte sobre la comida típica canaria y sobre dónde comer casero en cada isla.
Haz fotos, pero en la procesión no te pongas delante de la imagen. Es el único momento que de verdad no es un espectáculo.
Cuatro palabras ayudan mucho. En nuestro diccionario canario están guagua, papas y mojo, y en el ventorrillo con eso llegas más lejos que en inglés.
Y si todavía no tienes claro ni a qué isla ir, lo comparamos aparte: qué isla de Canarias elegir. Nuestras guías de La Palma y de Gran Canaria siguen donde este artículo lo deja.
La fiesta, en las islas, no es un programa: es la semana más importante del año del pueblo. Que tú hayas llegado por casualidad no cambia nada, porque va contigo igual: desde la carreta también te ofrecen el pan.
La pregunta es más bien cuál vas a encontrar. La que te recomienden en recepción, o la que está sonando a cincuenta metros de la carretera por la que pasas cada mañana.
Fuentes
Islas Canarias, web oficial de turismo del archipiélago: https://www.holaislascanarias.com/
Gobierno de Canarias: https://www.gobiernodecanarias.org/
Turismo de Tenerife: https://www.webtenerife.com/




