
Buceo y snorkel en Canarias: guía para empezar
Hay un dato que sorprende a mucha gente: el mejor momento del año para bucear aquí no es julio, es el final del verano y el otoño. El agua se calienta con retraso respecto al aire, llega a su punto máximo cuando el calor ya afloja, y además el mar suele estar más tranquilo. Es el mismo mecanismo que explicamos en la guía de septiembre.
Por qué aquí
Las islas son volcanes que salen del océano, y eso tiene una consecuencia directa bajo el agua: la profundidad llega enseguida. No hay plataforma continental larga ni kilómetros de arena. A pocos metros de la orilla ya hay paredes, cuevas, arcos y bajones de roca.
A eso se suma que el agua es clara buena parte del año, y que la temperatura no baja lo suficiente como para cerrar la temporada. Aquí se bucea los doce meses.
Snorkel: lo que puedes hacer sin curso
Esta es la parte que mucha gente se salta pensando que necesita equipo o formación. No es así: con gafas, tubo y aletas ves una parte enorme de lo que hay, porque en muchas zonas la vida está en los primeros metros.
Cuatro consejos que cambian la experiencia:
Elige calas resguardadas, no playas abiertas al oleaje. En una playa con olas no vas a ver nada aunque haya peces.
Mira el estado del mar antes, no cuando ya estás dentro.
Ve acompañado. Es la regla básica y la que más se incumple.
Camiseta o licra. Se pasa más rato del que uno cree boca abajo, y la espalda se quema sin avisar.
Los charcos y piscinas naturales también funcionan para esto, sobre todo con niños, y los tenemos recogidos en los mejores charcos y piscinas naturales de Tenerife.
Buceo: qué necesitas de verdad
Si nunca has buceado, no necesitas un curso completo para probar: existe el bautismo de mar, una inmersión de iniciación acompañada por un instructor, sin titulación previa. Es la vía normal de entrada.
Si ya tienes titulación, necesitarás llevarla contigo, junto con el registro de inmersiones. Y en cualquier caso hay una comprobación que conviene hacer siempre: que el centro esté registrado y trabaje con seguro. No es un trámite formal, es lo que separa una actividad regulada de una improvisación.
Una cosa que no se suele decir: la mayoría de los centros piden un cuestionario médico. Contéstalo en serio, aunque parezca un papel de rutina.
Dónde ir, isla por isla
El Hierro. La Restinga y el Mar de las Calmas son la referencia del archipiélago, y no es opinión: es el sitio al que van los buceadores cuando eligen destino. Lo desarrollamos dentro de qué ver en El Hierro.
Lanzarote. Además de sus fondos, tiene un museo de esculturas sumergidas frente a la costa sur, pensado para verse buceando.
Gran Canaria. La costa este tiene una reserva marina muy conocida entre quienes bucean con regularidad.
Tenerife. La franja sur y sureste concentra la mayoría de los centros, y hay puntos donde el encuentro con tortugas es habitual.
Fuerteventura y La Graciosa. Aguas más abiertas, arena clara y visibilidad amplia, con espacios marinos protegidos alrededor del archipiélago Chinijo.
La Palma y La Gomera. Menos infraestructura y menos gente, con paredes que caen rápido.
Los centros y las salidas que vamos verificando están en la guía de excursiones y actividades.
Qué vas a ver
No esperes coral tropical: esto es Atlántico, y el paisaje es de roca volcánica, arena negra y luz azul. Lo que sí hay es fauna, y bastante.
Meros, morenas, sargos, viejas, rayas, pulpos, bancos de peces pequeños en las zonas de roca, y tortugas en varios puntos con presencia habitual. En aguas más profundas, con suerte, algo más grande de paso.
Y hay una especie que conviene conocer: el angelote, un tiburón de fondo, plano, inofensivo si se le deja en paz, que en el mundo está en muy mala situación y que en estas islas tiene uno de sus últimos refugios. Si lo ves, la norma es sencilla: mirar y no tocar.
Si lo que buscas es fauna grande, eso no se hace buceando sino desde la superficie, y está en avistamiento de ballenas y delfines.
Las reglas que sí importan
En zonas protegidas hay normas de acceso y de actividad, y no son decorativas. Tres que valen en cualquier punto del archipiélago:
No se toca nada. Ni fauna, ni erizos, ni piedras que parecen sueltas.
No se saca nada del agua. Ni conchas, ni restos, ni desde luego nada vivo.
Consulta antes en la reserva. Algunas zonas tienen cupo diario o requieren autorización.
Seguridad: la corriente es el único tema serio
Lo demás son detalles. Esto no.
El Atlántico canario tiene corrientes de retorno, y son la causa habitual de los sustos, sobre todo entre quienes hacen snorkel desde la orilla en una playa abierta. La forma de identificarlas y qué hacer si te atrapa una está explicada en corrientes y resaca en Canarias, y es probablemente el artículo más útil que tenemos.
Antes de entrar, dos comprobaciones: la bandera de la playa y, si hay episodio de mar de fondo, el aviso costero. Con mar de fondo, el plan se cambia, no se negocia.
Foto de portada: Jorge Franganillo, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

