
Las mejores playas de Tenerife
Empecemos por lo que casi nadie te cuenta antes de venir: en Tenerife, la playa "normal" es negra. La isla nació del volcán, y su arena es, en su mayoría, lava molida por el mar durante miles de años. Por eso la famosa arena dorada de la postal esconde un pequeño truco, pero de eso hablamos enseguida. Lo importante es que aquí hay playa para cada tipo de día: para ir con niños, para hacer deporte, para perderte tú solo o para acabar viendo la puesta de sol con los pies llenos de arena volcánica. Te contamos las mejores y, al final, cómo elegir la tuya.
Arena dorada: las de postal
La más famosa es Playa de las Teresitas, en San Andrés, a pocos minutos de Santa Cruz. Y aquí va el truco: su arena dorada no es de aquí. Se trajo del Sáhara en los años 70 y se protegió con un dique, así que el agua es tranquila, poco profunda y casi siempre en calma, ideal para familias y para quien no quiere pelearse con las olas. De fondo, las montañas de Anaga. Es, probablemente, la estampa más bonita de la isla.
Dos avisos que no leerás en las guías. El primero: a partir de las diez de la mañana el aparcamiento está lleno, y no solo los fines de semana — entre semana también. Fuera de temporada alta aguanta algo más, pero no mucho. El segundo: cuando sopla viento del este, esa arena fina y traída se te mete en la cara. No es la arena gruesa y volcánica del resto de la isla; por eso vuela como vuela.
En el sur, la arena rubia y el agua calmada se repiten en las playas de Costa Adeje, como Playa del Duque o Playa de las Vistas (Los Cristianos): 850 metros de arena, Bandera Azul, socorristas, hamacas y todos los servicios, con sol casi garantizado los 365 días. Son la apuesta cómoda si viajas con niños pequeños o simplemente quieres un día sin complicaciones.
Arena negra: la de verdad
Si quieres la playa canaria auténtica, la que huele a volcán, ve al norte. Playa del Bollullo, cerca de La Orotava, es una cala de arena negra encajada entre acantilados y plataneras a la que se baja por un sendero en unos quince minutos; el esfuerzo se paga con creces, y arriba hay un chiringuito para reponer. En Puerto de la Cruz, Playa Jardín es otra joya negra: diseñada por César Manrique, combina la arena volcánica con jardines, y tiene socorristas y duchas. Y en la costa de Buenavista del Norte, Playa de las Arenas pone la arena oscura a los pies de unos acantilados de cientos de metros. El contraste entre la arena negra y el agua turquesa no se olvida.
En Icod de los Vinos está Playa de San Marcos, una bahía en forma de concha protegida por acantilados altos: por eso el agua está tan tranquila que hay quien se baña ahí en pleno enero. Ahora bien, ve sabiendo cómo está: el mar se ha ido llevando la arena y hoy manda el callao, así que el aspecto cambia según la época. El Ayuntamiento ya ha desbloqueado la licitación de la obra de recuperación, con reposición de arena incluida.
Un aviso de local: la arena negra se calienta mucho al sol. En verano, unas chanclas te salvan los pies.
Playas salvajes: para perderte
En Anaga, al final de una carretera de curvas, está Playa de Benijo: arena negra, rocas que emergen del mar como dientes y unos atardeceres que se recuerdan durante años. No hay chiringuitos ni sombrillas de alquiler, solo mar bravo y silencio — y conviene decirlo claro: con mar movido, el baño no es recomendable. Muy cerca, Playa de Almáciga ofrece el mismo ambiente indómito, con oleaje fuerte que atrae a los surfistas.
En la misma carretera, junto al pueblo pesquero de Taganana, está Playa del Roque de las Bodegas: arena negra y cantos rodados, bajada por escaleras, y alrededor guachinches de pescado fresco y papas arrugadas. Si vas en guagua y no en coche, esta es la más fácil de las tres. Y una cosa más, para quien le guste mirar: por ahí hay una piedra que parece cortada por la mitad, con un corte transversal limpio, como si alguien la hubiera serrado. No te decimos dónde está.
Y para los más aventureros, Playa de Antequera solo se alcanza en barco o tras una buena caminata: la recompensa es tenerla casi para ti. Son sitios para venir con calzado, agua y sin prisa; de esos que piden que no hagas nada.
Para los amantes del viento y del espacio
Al sur, Playa de El Médano es larga, natural y siempre con brisa: el paraíso del windsurf y el kitesurf de Canarias, con un ambiente relajado y bohemio. A su lado, Playa de La Tejita, al pie de la Montaña Roja, es una de las más largas del sur — casi un kilómetro — y está dentro de un entorno natural protegido. Tiene vigilancia, y sopla viento casi siempre: perfecto si buscas espacio, menos ideal si querías una toalla quieta. Aunque no hagas deporte, se está de maravilla viendo las velas de colores cruzar el agua.
Las tranquilas que conocen los de aquí
No todo son playas famosas. En la costa este, cerca de Santa Cruz, caletas como Playa de Radazul o la de Tabaiba son el refugio de piscina natural y baño en calma de la gente de la isla: pequeñas, con poco oleaje y buen ambiente local. Si prefieres huir de las multitudes, empieza por aquí.
Cómo elegir tu playa (y algún consejo)
Norte o sur. El sur es más seco y soleado durante todo el año; el norte, más verde y con más nubes, pero con las playas negras más espectaculares. Si el día amanece gris en el norte, cruza al sur: en Tenerife el tiempo cambia de un valle a otro.
Cómo llegar. Con coche llegas a todas; a las salvajes (Benijo, Bollullo) prácticamente solo con coche, y el aparcamiento es limitado, así que madruga. A Las Teresitas, Las Vistas o el Roque de las Bodegas también llega la guagua (el autobús de Tenerife); puedes consultar líneas y horarios en la web oficial de TITSA.
Servicios. Las urbanas (Teresitas, Las Vistas, El Médano) tienen baños, socorristas y chiringuitos; las salvajes, nada: lleva agua y comida.
Seguridad. El Atlántico canario no es el Mediterráneo. En las playas abiertas y del norte, las corrientes y el oleaje pueden ser fuertes. Fíjate siempre en las banderas y, si dudas, quédate donde cubra poco. Lo contamos con detalle en este artículo sobre las corrientes y la resaca.
En islas24 tienes cada una de estas playas con su ubicación, cómo llegar y sus servicios: los enlaces de arriba te llevan directamente a la ficha de cada una. Dorada o negra, tranquila o salvaje: en Tenerife casi siempre hay una playa a menos de media hora de donde estés. Solo tienes que decidir qué tipo de día te apetece.

