
El lagarto gigante de El Hierro
Si has estado en Canarias, has visto lagartos. Toman el sol en el muro de la terraza o en una pared de piedra seca, y cuando miras ya se han metido en una grieta.
En El Hierro vive un pariente suyo del que durante buena parte del siglo XX se escribió que ya no existía. Es el lagarto gigante de El Hierro.
Si quieres verlo, no lo busques en los riscos. Su única población natural conocida vive en acantilados casi inaccesibles, y en el pequeño islote donde se reintrodujo con éxito solo se puede entrar con fines científicos o de conservación. Al lagarto gigante lo puedes ver en el centro de recuperación que forma parte del Ecomuseo de Guinea, en el municipio de Frontera. Consulta el régimen de visitas y los precios en la web del operador, porque el propio operador avisa de que los horarios pueden cambiar.
Pero esta historia no trata solo de un lagarto. También cuenta cómo la ciencia puede perder una especie mientras unas pocas personas saben en todo momento dónde vive.
Un lagarto que se dio por extinguido
Según los restos arqueológicos, el lagarto gigante vivió en otro tiempo en casi toda la isla, salvo en los bosques húmedos de montaña, donde había demasiada humedad para regular su temperatura corporal. La datación por radiocarbono de restos hallados en La Dehesa indica que todavía en la segunda mitad del siglo XIX era relativamente abundante, por lo que, según el plan de recuperación de 2026, el impacto de los aborígenes pudo ser incluso testimonial. El declive drástico empezó con la llegada de los europeos en el siglo XV, sobre todo por las ratas y los gatos introducidos.
La ciencia se topó con él por primera vez en agosto de 1889, cuando se obtuvieron los primeros ejemplares en el Roque de Salmor, un islote frente a la costa. Ese mismo año, Franz Steindachner describió la especie y le dio el nombre de su discípulo, el geólogo austriaco Oscar Simony (1852-1915), que había capturado los ejemplares. Hoy su nombre científico es Gallotia simonyi.
Después, la población de Salmor desapareció. Según la edición de 2002 del Libro Rojo español, hacia 1935; según el plan de 2026, hacia los años cuarenta; según ambos, por culpa de los coleccionistas. No sabemos el año exacto, pero sí la consecuencia: la especie se dio por extinguida.
Un excremento de plastilina en una caja de fósforos
Pero había quien sabía que no se había extinguido. En el extremo sur del Risco de Tibataje, en la Fuga de Gorreta, sobrevivía una pequeña población que solo conocían los cabreros. Su existencia salió a la luz gracias a las encuestas que el investigador A. Salvador hizo en 1971.
En 1974, Werner Bings, arquitecto alemán y criador de reptiles, viajó a El Hierro apoyándose en los datos de Salvador y en lo que sabían los pastores, para averiguar si la especie seguía viva y, si era así, capturar una pareja viva que pudiera criar en Alemania.
Según el libro que el Gobierno de Canarias y el Cabildo publicaron en 2000, Bings llevaba una única pista: una réplica en plastilina del excremento del lagarto dentro de una caja de fósforos, y además una foto del lagarto de Gran Canaria. El pastor Juan Machín lo reconoció, y Bings le encargó la captura.
En ausencia de Bings, Juan Machín y su nieto, Juan Pedro Pérez, capturaron una pareja en un punto de la Fuga de Gorreta que el libro llama Paso el Pino. La idea era llevarla al extranjero, pero eso no llegó a ocurrir: intervinieron el delegado del Gobierno en la isla, Celestino Guillén Martín, y el jefe de los guardas forestales, Zósimo Hernández Martín. Según el testimonio que recoge el libro, los dos lagartos fueron devueltos y liberados en el risco.
Al año siguiente, Bings y Wolfgang Böhme, jefe de la sección de herpetología del Museo Alexander Koenig de Bonn, dieron a conocer que en la Fuga de Gorreta vivía una pequeña población relicta. El artículo apareció en 1975 en la revista Salamandra.
Por eso unas fuentes dan 1974 como año del redescubrimiento y otras, 1975. La forma más sencilla de contarlo es esta: en 1974 un pastor y su nieto capturaron una pareja, y en 1975 la ciencia lo confirmó.
Perico, el nieto del pastor
El nieto se llamaba Juan Pedro Pérez Machín, y en la isla lo conocían como Perico. Se quedó junto a los lagartos: un artículo científico de 2026, cuyo primer autor es el responsable del centro de cría, le agradece «in memoriam» su trabajo diario con los lagartos gigantes que viven en el centro. El centro de cría, el Parque Zoológico, lleva hoy su nombre.
El 23 de marzo de 2026, el Cabildo de El Hierro entregó a su familia un telegrama del rey Felipe VI que destaca la labor de Perico en la protección del lagarto gigante. Ese mismo día se publicó en el Boletín Oficial de Canarias el nuevo plan de recuperación de la especie.
Lo que sabemos con seguridad del lagarto gigante
La única población natural conocida vive en la Fuga de Gorreta, en los acantilados casi inaccesibles del noroeste de la isla, más o menos entre los 80 y los 400 metros de altitud.
Los adultos pueden superar los 500 milímetros de longitud con la cola incluida. Es un animal robusto, de color pardo negruzco, con dos filas de manchas amarillas en los costados que no siempre se ven. Es sobre todo herbívoro y solo come una pequeña proporción de alimento animal.
En el Roque Chico de Salmor se ha observado una convivencia curiosa: los lagartos sacan saltamontes de la comida regurgitada y de las egagrópilas de las gaviotas patiamarillas.
Las hembras ponen entre junio y julio, en cautividad una media de 8,8 huevos; las crías nacen a finales del verano y alcanzan la madurez sexual a los 3 o 4 años.
Sus parientes cercanos son los lagartos gigantes de La Gomera y de Tenerife, y la ciencia llama a los tres juntos el «grupo simonyi». En la isla es, junto con la sabina, el símbolo de El Hierro. Tanto el Catálogo Canario de Especies Protegidas como el Catálogo Español de Especies Amenazadas lo incluyen en la categoría «en peligro de extinción».
Cría, alud de barro y reintroducción
La cría en cautividad empezó en 1985 en una estación provisional de Frontera, bajo la dirección de Carlos Naeslund, y un año después ya daba buenos resultados. En 1995, con la cofinanciación de un proyecto europeo LIFE, se creó el centro de reproducción e investigación, que desde entonces también se puede visitar. El primer plan de recuperación se aprobó en 2004.
En enero de 2007, unas lluvias torrenciales desencadenaron un alud de barro y piedras que sepultó parte del lagartario de Guinea. Murieron 184 lagartos. En 2013 se construyeron nuevos terrarios en El Matorral, más lejos de los riscos.
Según el artículo científico de 2026, entre 2006 y 2024, en los años de los que hay datos, nacieron 1267 crías. En 2024 nacieron 98 crías de los huevos de 15 hembras, y una de ellas batió el récord con 19 huevos. Antes de soltarlas, a las crías se les enseña a reconocer a sus depredadores: las aves rapaces y los gatos asilvestrados.
Según el plan de 2026, las primeras reintroducciones se hicieron en tres lugares: el Roque Chico de Salmor, La Dehesa y El Julan. Solo salió bien en el islote, con 21 lagartos en 1999 y 15 un año después, 36 en total. El Roque Chico de Salmor es un islote diminuto de unos 40 metros de altura, a 0,8 kilómetros de la costa, y según el plan está totalmente libre de depredadores introducidos. En La Dehesa se soltaron 110 lagartos y en El Julan, 248; en el censo de 2007 quedaban unos 2 y 4, respectivamente. El plan atribuye el fracaso básicamente a los gatos.
A finales de 2013 se soltaron 32 lagartos en la Punta de Agache, en el norte, y 35 en la Punta de Arelmo; a finales de 2016, otros 46 en la Punta de Miguel, en el sureste, y en noviembre de 2020, otros 50 en Agache. Según RTVC, en noviembre de 2024 se liberaron 71 lagartos más en Agache, la primera suelta en cuatro años.
Lo que no sabemos: cuántos lagartos gigantes viven en libertad
Hoy no hay una respuesta exacta, y lo dicen los propios investigadores.
Las cifras de las fuentes no se pueden comparar, porque se obtuvieron con métodos distintos, en zonas distintas y en años distintos; por eso las damos siempre con su fuente y su año. La estimación de referencia del plan de 2026, que remite al trabajo de Trujillo de 2008, es de 345 lagartos en 15,25 hectáreas de la Fuga de Gorreta, pero con un intervalo de incertidumbre de entre 143 y 738. El artículo científico de 2026 da para el Risco de Tibataje 354 lagartos en 2007 y 834 en 2019, y en el mismo texto afirma que los censos no son estrictamente comparables, de modo que no se puede determinar con precisión ni el tamaño de la población ni su evolución. El Libro Rojo español hablaba en 2002 de unos 250 individuos, a partir de los dos censos fiables que había entonces.
El último censo del Roque Chico de Salmor que cita el plan es de 2007: 126 lagartos, con un intervalo de incertidumbre de entre 62 y 254, y el 58,33 % de los ejemplares capturados no estaba marcado, es decir, ya había nacido en el islote. No hemos encontrado uno más reciente.
En Agache y Arelmo se han visto excrementos grandes, pero según el plan no hay ninguna información sobre el estado de esas dos posibles poblaciones. Según el artículo científico, en Agache había un censo previsto para 2026, que antes no se pudo hacer por falta de dinero y de medios. Mientras escribíamos este artículo no encontramos ningún resultado publicado. En la Punta de Miguel, en 2018 ya no se detectó ningún rastro.
Tampoco está claro cuántos viven en cautividad. El plan menciona 312 a finales de 2021, según el dato de ATAN de 2021, y 185 según el trabajo de Bohórquez y Molina de 2022; el artículo científico de 2026 da 216, y el Gobierno de Canarias hablaba en mayo de 2026 de más de 60 adultos y 93 crías. No sumamos estas cifras ni sacamos de ellas ninguna tendencia.
El plan reconoce también que no se conocen la diversidad ni la estructura genética de la población natural y de la reintroducida.
Los gatos, según dos fuentes
Según el plan, los gatos son la mayor amenaza, y las mejores poblaciones de lagartos gigantes del archipiélago viven allí donde los gatos no llegan. Como el lagarto gigante es grande y alcanza tarde la madurez sexual, tiene más probabilidades de caer víctima de un gato asilvestrado antes de reproducirse.
Según el artículo científico de 2026, entre 2001 y 2024 las campañas en El Hierro capturaron 472 gatos, entre ellos 139 en el Risco de Tibataje, 182 en La Dehesa y 143 en El Julan. Las campañas se detuvieron en 2024 por las restricciones de la ley española de bienestar animal.
El plan de recuperación de 2026 prevé un control continuo de gatos en las zonas donde vive el lagarto y en sus alrededores, con prioridad alta, mediante trampas selectivas de captura en vivo. El destino de los animales capturados se decide caso por caso: adopción, traslado a una colonia felina o, si es inevitable, eutanasia.
No sabemos si el trampeo se ha reanudado desde que se aprobó el plan.
Por qué importa hoy
El nuevo plan de recuperación de la especie, el Decreto 40/2026, fija como objetivo al menos cinco poblaciones estables en la naturaleza, contando las que ya existen, y delimita tres áreas críticas: la Fuga de Gorreta, el litoral de Arelmo y Agache, y el Roque Chico de Salmor. Su coste estimado es de 1.991.187 euros, aunque el propio plan advierte de que es solo una cifra orientativa.
Según análisis preliminares de los autores del artículo científico, aún no publicados, una suelta tiene más posibilidades de éxito si empieza con al menos cien lagartos.
Según el plan, buena parte de las presiones sigue ahí, y algunas, como el número de gatos que se multiplican sin control en la isla, han aumentado de forma considerable. La mayor amenaza natural en la Fuga de Gorreta es el propio risco: un desprendimiento podría acabar con la única población natural.
En 1974, el destino de la especie dependió de una caja de fósforos, de la memoria de un pastor y de la decisión de dos funcionarios. Hoy tiene detrás un plan de recuperación, un centro de cría y décadas de datos, y aun así su población natural sigue viviendo en el mismo risco que entonces solo conocían los cabreros. El conocimiento del que partió el redescubrimiento no salió de un libro, sino de quienes subían al risco cada día con sus cabras.
¿Qué hay en tu entorno que solo sabe quien pasa por allí cada día, y que nadie ha escrito nunca?
Dónde ver el lagarto gigante
El centro de recuperación del lagarto gigante forma parte del Ecomuseo de Guinea, en el municipio de Frontera, en el valle de El Golfo. La visita guiada empieza en un tubo volcánico, sigue en el centro de recuperación, con varios ejemplares, y termina en un poblado cuyas casas recrean distintos siglos. Encontrarás los horarios y los precios en la web del operador.
Cerca, en la costa de Las Puntas, está el Hotel Puntagrande. Sobre el valle de El Golfo se asoman el Mirador de la Peña y el Mirador de Jinama. Los dos lugares de las reintroducciones fallidas se pueden recorrer hoy: en La Dehesa están las sabinas retorcidas por el viento de El Sabinar, y en El Julan te esperan el Mirador de El Julan y el Parque Cultural de El Julan. En Frontera, apunta también el mercadillo municipal.
Para completar los museos de la isla y la guía completa de El Hierro, te recomendamos: Qué ver en El Hierro y Playas y piscinas naturales de El Hierro.
Fuentes: Decreto 40/2026, de 17 de marzo, Plan de Recuperación del Lagarto Gigante de El Hierro (Boletín Oficial de Canarias, n.º 56, 23 de marzo de 2026); M. Á. Rodríguez Domínguez y otros autores: El Lagarto Gigante de El Hierro (Gobierno de Canarias y Cabildo de El Hierro, 2000); M. A. Rodríguez-Domínguez y otros autores, Animals 16(12):1869 (2026); Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España (MITECO, 2002); Cabildo de El Hierro, noticias (2024, 2026); Gobierno de Canarias, noticia sobre el nuevo plan (2026); RTVC (2024); Turismo de Islas Canarias (elhierro.travel); E.I.S. Meridiano, Ecomuseo de Guinea.
Foto de portada (recortada): lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi) en el centro de recuperación, El Hierro. Jose Mesa, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.