
El Pino Gordo de Vilaflor: el árbol por el que nadie para
Todo el mundo conoce el Drago de Icod. Casi nadie sabe que subiendo al Teide por el sur se pasa, sin enterarse, al lado de otro árbol que merecería la misma cola de gente.
Se llama Pino Gordo, está en Vilaflor de Chasna, y es uno de los pinos canarios más grandes que se conocen. No cobra entrada, no tiene parque cerrado, y muchos días no hay nadie.
Dónde está
Vilaflor es el pueblo más alto de Tenerife, sentado alrededor de los 1.400 metros, en la subida sur al Parque Nacional del Teide por la carretera TF-21.
Casi todo el que va al Teide desde Los Cristianos o Costa Adeje atraviesa Vilaflor. La inmensa mayoría no se detiene: sigue hacia arriba, hacia el cráter. Ese es exactamente el motivo por el que el Pino Gordo sigue tranquilo.
Está a las afueras del casco, señalizado, y se llega en un paseo corto desde el aparcamiento.
Qué es un pino canario, y por qué importa
El pino canario (Pinus canariensis) no es un pino cualquiera, y entenderlo cambia la visita.
Es una especie endémica de las islas, adaptada a un archipiélago volcánico donde el fuego forma parte del paisaje. Tiene una corteza gruesa que aísla el tronco, y una capacidad rara entre las coníferas: rebrota después de un incendio. Donde otros árboles mueren, el pino canario vuelve a echar hojas desde el tronco quemado. Si alguna vez ves fotos de un monte negro con penachos verdes saliendo de troncos calcinados, eso es esto.
Sus agujas, además, peinan la niebla: condensan la humedad del alisio y la dejan caer al suelo. Buena parte del agua de las medianías llega así, gota a gota, gracias al bosque.
El árbol
Del Pino Gordo circulan cifras distintas según la fuente, y por eso aquí no te vamos a dar una medida exacta como si fuera indiscutible. Lo que sí se puede decir sin margen de duda es lo que se ve al llegar: un tronco que dos o tres personas con los brazos abiertos no abarcan, y una copa que obliga a echar la cabeza hacia atrás.
La sensación es distinta a la del Drago. El Drago impresiona por la forma, retorcida y casi animal. El Pino Gordo impresiona por la escala.

Cómo visitarlo
Es de las visitas más sencillas de la isla:
Es gratis y no requiere reserva ni horario.
El paseo es corto, de unos minutos desde donde se deja el coche.
Se puede rodear, verlo desde varios ángulos, y no hay vallas que lo escondan.
Media hora basta para verlo con calma, incluidas las fotos.
Ve temprano si puedes, no por gente, sino por luz: a media mañana el sol entra entre los troncos del pinar y el bosque se pone dorado.
Con qué combinarlo
El Pino Gordo, solo, es una parada de treinta minutos. Lo interesante es lo que tiene alrededor.
El Paisaje Lunar. Cerca de Vilaflor están estas formaciones de toba erosionada, unas columnas pálidas que parecen de otro planeta. Se llega caminando y es una de las rutas más fotografiadas del sur.
El pueblo. Vilaflor tiene casco tradicional, una plaza con calma y fama de almendros. Es el sitio lógico para comer si subes ese día.
El Teide. Estás en la carretera del parque. Si sigues arriba, mira antes cómo funcionan el permiso del pico y el teleférico, porque el acceso a la cumbre se reserva aparte.
Los miradores de la subida. La TF-21 encadena varios. Tenemos una selección de los mejores miradores de Tenerife si quieres planificar las paradas.
Antes de ir
Tres cosas que se olvidan y se notan:
Estás a 1.400 metros. Aunque en la costa haya veintiocho grados, aquí puede haber diez menos, y al caer el sol refresca de golpe. Lleva algo de abrigo aunque salgas en camiseta.
El sol pega más. A esa altura la radiación es más fuerte y el aire más seco. Agua y protección solar, aunque el paseo sea corto.
Calzado cerrado. El suelo del pinar es de pinocha y piedra suelta. No es exigente, pero las chanclas no son el plan.
Y una última cosa. El pinar de Corona Forestal es el mayor espacio protegido de Canarias, y este árbol lleva siglos ahí de pie, viendo pasar coches que van a otra cosa. Parar quince minutos es lo mínimo que se le puede ofrecer.
Foto de portada: Mike Peel (www.mikepeel.net), CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons. Segunda fotografía: Cayambe, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.


