
Icod de los Vinos más allá del Drago: guía del casco histórico
Icod de los Vinos tiene un problema que muchos pueblos querrían: su árbol es tan famoso que tapa el resto. La mayoría de quienes llegan aparcan, ven el Drago Milenario, hacen la foto y se van. Cuarenta minutos, a veces menos.
El propio Ayuntamiento publica su inventario de patrimonio, y la lista es larga: doce edificios religiosos, dieciséis casas y haciendas, tres cuevas, tres árboles singulares y catorce calles y plazas con entidad propia. Nada de eso está lejos. Casi todo cabe en un paseo de dos horas alrededor de la misma plaza donde está el Drago.
Esta guía es para quien ya sabe a qué va y quiere quedarse un rato más. Si vienes por el árbol y solo por el árbol, tenemos una guía completa del Drago Milenario con horarios, precios y desde dónde se ve gratis.
Las dos plazas que ordenan el casco
El casco de Icod se entiende a partir de dos plazas, y conviene saber que no son la misma aunque estén a un minuto una de otra.
La Plaza de la Constitución, que todo el mundo llama Plaza de La Pila, es la plaza grande, la que se abre hacia el mar y desde la que se ve el Drago sin pagar entrada. Es también donde se sienta la gente del pueblo.
La Plaza de Andrés de Lorenzo Cáceres y Ossuna es la otra, más recogida, pegada a la iglesia. El nombre largo despista a los visitantes, pero es la que da el ambiente antiguo del conjunto.
Alrededor de las dos se ordenan la Plaza Domínguez Alfonso, la Plaza de Luis León Huerta y la Plaza del Calvario. Es un casco de plazas encadenadas, no de una plaza mayor.
El convento, San Marcos y las once iglesias restantes
El Convento Franciscano del Espíritu Santo y su iglesia franciscana son la pieza mayor del patrimonio religioso icodense. Al lado, la Iglesia de San Marcos es la parroquia del casco y la que marca el perfil del pueblo desde lejos.
A partir de ahí, la lista sigue y sorprende por su tamaño: Iglesia de San Agustín, Iglesia de Nuestra Señora del Amparo, el Hospital de los Dolores con la iglesia de Nuestra Señora del Patrocinio, la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, y cinco ermitas repartidas por el municipio: San Antonio de Padua, El Calvario, Nuestra Señora de las Angustias, Nuestra Señora del Tránsito y Nuestra Señora de Buen Paso.
Como lo resume el propio Ayuntamiento, es un patrimonio religioso que a lo largo de los siglos habla de arte, creencias y tradiciones. Para el visitante lo práctico es esto: no intentes verlas todas. El convento y San Marcos están en el casco y se ven en el mismo paseo; las ermitas están repartidas y piden coche.
Las casas de las familias que hicieron el pueblo
Esta es la parte que la mayoría se pierde, porque son fachadas y hay que saber mirarlas. Icod fue tierra de grandes familias, y el resultado es uno de los conjuntos urbanos más notables de la isla.
En el casco están la Casa de los Marqueses de Santa Lucía, en el barrio de San Antonio, la Casa Lorenzo Cáceres, la Casa León Huerta, la Casa Pérez Rijo, la Casa Tabares, la Casa Álvarez, la Casa Campino, la Casa Oramas de Saá, la Casa Hernández Martínez de la Peña y la llamada Casa de la Inquisición.
Fuera del casco están las haciendas agrícolas, que son otra cosa: Hacienda del Vizconde de Buen Paso, Hacienda de Las Cañas, Hacienda Alzola, Hacienda Boquín y Hacienda Valois. Son testigos de la etapa en la que este valle vivía del vino y del plátano, y explican por qué el pueblo tiene el tamaño que tiene.
Muchas son privadas y no se visitan por dentro. Se disfrutan desde la calle, y por eso conviene caminar despacio.
Hay un segundo drago, y casi nadie lo sabe
El Drago Milenario no es el único árbol singular del municipio. El inventario municipal recoge otros dos.
El Drago de San Antonio está en el barrio del mismo nombre. Es más pequeño y no tiene parque, ni entrada, ni cola. Para mucha gente es la sorpresa del día.
El Pino Valois completa el trío. Los tres son, en palabras del Ayuntamiento, iconos vivos cuya fortaleza les ha permitido llegar hasta nosotros.
El subsuelo: tres cuevas, y una es de las mayores del mundo
Bajo Icod hay dos tipos de cueva, y la distinción importa.
La Cueva del Viento es un tubo volcánico formado por la lava en su camino hacia el mar, y es uno de los mayores del mundo. Se visita con guía y con reserva previa, no se entra por libre, y las plazas son limitadas. Si te interesa, resérvala antes de organizar el día, no después.
La Cueva de los Guanches y la Cueva de Don Gaspar son de la otra clase: refugio y morada de los antepasados guanches. No son visitas turísticas al uso, pero explican por qué esta zona estaba habitada mucho antes de que hubiera un pueblo con plaza.
Las calles que tienen nombre propio
El inventario municipal no lista solo edificios: también calles, y eso dice algo del pueblo. La Calle Hércules, la Calle de las Angustias, la Calle San Sebastián, la Calle de San Agustín, la Calle Siervo de Dios, la Calle Key Muñoz y la Calle el Barranco forman el tejido del casco.
El Ayuntamiento lo dice mejor que nosotros: la mejor forma de conocer un lugar es caminarlo y perderse por sus calles. En Icod eso funciona literalmente, porque el casco es pequeño y cuesta perderse del todo.
Bajar a San Marcos
La Playa de San Marcos es la playa de Icod, en una cala de arena oscura protegida, abajo, a unos minutos en coche desde el casco. Es playa de gente del pueblo más que de turismo, con restaurantes en el frente y un ambiente distinto del de arriba.
Si haces el casco por la mañana, San Marcos es el cierre natural del día.
Cómo organizar la visita
Un plan realista para medio día:
Empieza por el casco a primera hora, cuando las plazas están tranquilas y hay sitio para aparcar.
Deja el Drago para después del paseo, no para antes. Si lo ves primero, el resto te parecerá un apéndice.
La Cueva del Viento, reservada con antelación y encajada como pieza fija del día, porque tiene hora.
San Marcos al final, para comer o para el baño.
A pie siempre que puedas. El casco es compacto; el coche solo hace falta para las ermitas, las haciendas y la playa.
Y una advertencia honesta: muchas de las casas señoriales no se visitan por dentro. Si vienes esperando museos, te vas a quedar corto. Si vienes a caminar un pueblo con quinientos años de capas encima, Icod da para bastante más que cuarenta minutos.
Foto de portada: Icod de los Vinos con el Teide al fondo, marzo de 2025. Fotografía propia.

